sábado, 5 de marzo de 2016

Paseillo

He madrugado para irme muy temprano hasta Barajas aunque mi vuelo para Asturias no sale hasta casi mediodía. Mi intención es avanzar en algunos temas y llamadas que he dejado de lado por la intensidad de todo lo que rodeó el Debate de Investidura durante esta semana. Así que he preferido dejar el hotel y estar tranquilo en el aeropuerto a la espera del embarque leyendo la prensa asturiana que, como la nacional, dedica mucho espacio a la sesión del Congreso e, incluso, sorpresa, el periódico La Nueva España encuadra una minúscula reseña de mi intervención, mezclada con una pequeñísima referencia de la que hice el pasado miércoles y de la que no había publicado nada, supongo que por falta de espacio. Mis laboriosos compañeros de Comunicación de FORO deben estar llorando de la emoción.

Ayer, tras bajar de la tribuna del Congreso y reubicarme en el escaño, el guasap de mi móvil empezó a echar humo. Una pasada. Ya había sucedido algo similar el miércoles, pero es posible que mi participación de ayer, previa a los momentos de la votación, fuese en un momento de mayor 'prime time' televisivo o que el hecho de ser viernes tarde-noche ayudase a tener mas audiencia. De hecho, a diferencia de las primeras dos jornadas de tan importante debate, ayer había una gran y vociferante multitud en la Carrera de San Jerónimo aguardando la llegada de los diputados. La policía había acordonado la acera y aunque muchos parlamentarios entran en el Congreso con sus vehículos por el garaje, unos pocos, como fue mi caso, nos aproximamos caminando hacia la entrada principal en un largo y peculiar paseillo donde te sientes observado por miles de ojos, enfocado por las cámaras de centenares de móviles y animado o abroncado según sea la traza del diputado. Entre el griterío me pareció escuchar un ¡Puxa Asturies! que agradecí, aunque algunos metros detrás venían en grupo los inconfundibles diputados de Ezquerra Republicana y a su paso se montaba una marimorena bastante altisonante.

Por la mañana tuve el placer de mostrar el hemiciclo del Congreso a uno de los cofundadores de FORO, Fernando Landa, y a su esposa, Esther. Para despedirme, me dieron el mejor ánimo que se puede dar a una persona: hagas lo hagas, intenta siempre ser feliz. Los compañeros de FORO me ayudan a ello.